Vivir como una célula, ese podría ser el resumen de
¿cómo vivir
para ser feliz?. No tenemos que irnos muy lejos, sino como siempre
“mirar muy dentro de nosotros, en las más pequeñas que tenemos”.
Lo que adjunto a continuación, es un pequeño extracto
de “El libro de lo secretos” de Deepak Chopra.
PROPÓSITO SUPERIOR:
Cada célula
del cuerpo acuerda trabajar por el bien del todo; el bienestar individual es
secundario. Si es preciso, morirá para proteger
al cuerpo (lo que ocurre con
frecuencia). La vida de cualquier célula es muchísimo más breve que la nuestra.
Las células de la piel mueren por cientos cada hora, al igual que las
inmunológicas que combaten los microbios invasores. El egoísmo resulta
inconcebible, incluso cuando la supervivencia de las células está en juego.
COMUNIÓN:
Cada célula
permanece en contacto con todas las demás. Hay células mensajeras que corren en
todas direcciones para notificar a los puestos avanzados más lejanos cualquier
intención o deseo, por pequeño que sea. Retirarse o negarse a comunicar resulta
inconcebible.
CONCIENCIA:
Las células
se adaptan a cada momento. Son flexibles para
responder a cada situación.
Mantener hábitos rígidos resulta inconcebible.
ACEPTACIÓN:
Las células
reconocen que cada una es igualmente importante. Todas las funciones del cuerpo
son interdependientes. Realizarlas de manera aislada resulta inconcebible.
CREATIVIDAD:
Aunque cada
célula cumple funciones específicas (las células hepáticas, por ejemplo,
realizan 50 tareas distintas), éstas se combinan de manera creativa. Una
persona puede digerir alimentos que nunca había comido, concebir pensamientos
nuevos o bailar de un modo nunca visto. Aferrarse a conductas anquilosadas
resulta inconcebible.
ESTAR:
Las células
obedecen al ciclo universal de reposo y actividad. Aunque este ciclo se
manifiesta de distintas formas (niveles hormonales fluctuantes, presión
sanguínea, ritmos digestivos), su expresión más obvia es el sueño. Sigue siendo
un misterio por qué necesitamos dormir, pero si no lo hacemos sufrimos disfunciones
graves. El futuro del cuerpo se incuba en el silencio de la inactividad. La
actividad obsesiva o la agresividad resultan inconcebibles.
EFICIENCIA:
Las células
operan con la menor cantidad posible de energía. En general, sólo almacenan
tres segundos de alimento y oxígeno dentro de la pared celular. Confían
totalmente en que se les proveerá. El consumo excesivo de alimento, aire o agua
resulta inconcebible.
CONEXIÓN:
Debido a su
herencia genética común, las células saben que, en esencia, son iguales. El
hecho de que las células hepáticas sean diferentes de las cardiacas, y las
musculares de las cerebrales, no contradice su identidad colectiva, que es
inalterable. En el laboratorio, una célula muscular puede transformarse
genéticamente en célula cardiaca refiriéndola a su origen genérico. Las células
saludables permanecen vinculadas a su origen sin importar cuántas veces se
dividan. Vivir en aislamiento resulta inconcebible.
DAR:
La actividad
principal de las células es dar, lo que mantiene la integridad del resto. El
compromiso total con la concesión produce automáticamente la recepción, la otra
mitad de un ciclo natural. El acopio resulta inconcebible.
INMORTALIDAD:
Las células
se reproducen para transmitir a su descendencia, sin restricciones, su conocimiento,
experiencia y talentos. Es una clase de inmortalidad práctica: someterse a la
muerte en el plano físico, pero vencerla en el no físico. La brecha
generacional resulta inconcebible.
Es lo que
mis células han convenido. ¿No es un pacto plenamente espiritual? La primera
cualidad -seguir un propósito superior- corresponde a los atributos
espirituales de renunciación o desprendimiento; dar es devolver a Dios lo que
es de Dios; la inmortalidad coincide con la creencia en la vida después de la
muerte. Sin embargo, al cuerpo no le conciernen los apelativos adoptados por la
mente. Para él, estas cualidades son simplemente la manera en que funciona la
vida, el resultado de la expresión biológica de la inteligencia cósmica a lo
largo de billones de años.
El misterio
de la vida manifestó su potencial pleno con gran paciencia y cuidado: aun hoy,
el acuerdo que mantiene unido mi cuerpo parece un secreto porque, a juzgar por
las apariencias, no existe. Más de 250 clases de células realizan sus
actividades diarias (las 50 funciones que cumplen las células hepáticas son
exclusivas de ellas y no se superponen a las de las células musculares,
renales, cardiacas o cerebrales) y sería catastrófico que tan sólo una de ellas
se malograra. El misterio de la vida ha encontrado el modo de expresarse
perfectamente por mi conducto.
Relee la
lista de cualidades y presta atención a lo señalado como “inconcebible”: EGOÍSMO, INCOMUNICACIÓN, AISLAMIENTO, CONSUMO EXCESIVO,
ACTIVIDAD OBSESIVA Y AGRESIVIDAD. Si nuestras células no se comportan de
este modo, ¿por qué lo hacemos nosotros? ¿Por qué si la avaricia provoca la
destrucción de las células (la avaricia es el principal pecado de las células
cancerígenas), la consideramos buena para nosotros?



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